Lisboa es una ciudad de historias ocultas, y uno de sus monumentos más populares, aunque incomprendidos, se encuentra en el antiguo muelle de la Praça do Comércio. Ya las has visto antes, pero ¿sabías que estas columnas, aparentemente sencillas, esconden un secreto relacionado con la mayor tragedia de la ciudad y una poderosa hermandad mundial? Acompáñanos a desentrañar la fascinante historia tras las Columnas Masónicas de Lisboa.
Reconstruyendo Lisboa: una ciudad simbólica
Se desconoce el año exacto en que se erigieron estas columnas, pero fueron concebidas durante la gran reconstrucción de Lisboa tras el devastador terremoto de 1755. El Marqués de Pombal, quien lideró esta monumental obra, era masón, al igual que muchos de los pensadores más progresistas de la época. Como resultado, se incorporó deliberadamente un sutil simbolismo masónico al nuevo plano de la ciudad, incluidas estas columnas.


Conectando Lisboa y Jerusalén
Estas columnas eran una referencia directa a las columnas del Templo del Rey Salomón en Jerusalén, consideradas por los masones como símbolos de Sabiduría y Lealtad. También servían como puerta simbólica a la «Ciudad Santa». Para los masones, la conexión entre Jerusalén y Lisboa era evidente: ambas están construidas sobre siete colinas. Por lo tanto, las columnas del muelle eran una forma de conectar simbólicamente estas dos ciudades antiguas y sagradas.


Una entrada real
El muelle se ha utilizado desde hace mucho tiempo para recibir a invitados de honor en la ciudad. Uno de los momentos más famosos ocurrió en 1957, cuando la reina Isabel II entró en Lisboa a través de las Columnas, llegando por mar. Este evento, grabado en vídeo, consolidó el papel moderno de las Columnas como puerta simbólica para visitantes importantes.
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